¿Cuándo llevar a tu hijo al dentista por primera vez?
En México las estadísticas nos muestran que la edad promedio de la primera visita dental de la mayoría de los niños es entre los 3 a 7 años, y generalmente por caries o dolor dental, pero sabias que la Asociación Dental Americana recomiendan que los niños visiten al dentista antes del primer año de vida o dentro de los seis meses posteriores a la salida del primer diente. ¿Sorprendido? Es completamente normal, muchas familias piensan que deben esperar a que tenga todos sus dientes o a que tengan dolor para llevarlos al dentista, pero en realidad, cuanto antes se establezca una rutina dental, mucho mejor.
Como madres y padres, queremos siempre lo mejor para nuestros hijos. Nos preocupamos por su alimentación, su crecimiento, su educación... ¿pero qué hay de su salud bucal? A veces, por desconocimiento o temor, postergamos la primera visita al dentista, sin saber que este pequeño paso puede marcar una gran diferencia.
Los dientes de leche, aunque temporales, cumplen funciones fundamentales: ayudan a masticar, a hablar correctamente y a mantener el espacio para los dientes permanentes. Una revisión temprana permite al dentista detectar posibles problemas, los mas comunes o aquellos que podríamos destacar son:
Caries dental: Es la enfermedad bucal más común en la infancia. La prevención con una correcta técnica de cepillado, aplicación de flúor, medición de PH salival y visitas regulares al dentista puede evitar dolor, infecciones y tratamientos invasivos.
Maloclusiones (problemas de mordida): En etapas tempranas del desarrollo infantil es posible detectar varias maloclusiones, que si se abordan a tiempo pueden prevenir tratamientos mas complejos en el futuro, Los mas comunes son: hábitos dañinos como chuparse el dedo o el uso prolongado del chupón, apiñamiento o dientes chuecos, problemas en la forma o tamaño de los huesos.
Alteraciones en el desarrollo del habla: Dientes mal posicionados, ausentes o desarrollo deficiente de los huesos, pueden dificultar la pronunciación de ciertos sonidos.
Infecciones sistémicas: Las infecciones bucales no tratadas pueden extenderse a otras partes del cuerpo, afectando la salud general.
Ir al dentista no tiene que ser motivo de miedo. Si la primera visita ocurre cuando el niño no tiene dolor y solo va a conocer al especialista, sentarse en la sillita divertida y tal vez recibir un regalito, la experiencia puede ser muy agradable. Así, en el futuro, será mucho más fácil mantener una rutina de cuidado y prevención.
Recuerda que una atención preventiva en salud bucal desde la infancia no solo protege los dientes, sino que también evita una serie de problemas que pueden afectar el desarrollo integral del niño

Comentarios
Publicar un comentario